Por supuesto al poco andar todo se resuelve y la tranquilidad y alegria llegan al dormitorio de Benjamin. Se levanta, protesta y NO se toma la leche y estamos casi listos para irnos al colegio.
La Coni en cambio siempre se levanta con las pilas cargadas, con una linda sonrisa y con ganas de jugar. Es puro Bravo.
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